Si nos preguntasen cuál creemos que es la primera princesa de Disney, probablemente nos vendría a la cabeza la entrañable figura de una bellísima muchacha de cabello negro y tez blanca, siempre rodeada de animales y con una malvada y envidiosa madrastra que quiere acabar con su vida cueste lo que cueste.

Y en cierto sentido no nos equivocaremos, porque Blancanieves (1937) fue la primera princesa protagonista de un largometraje dentro de la factoría Disney.
Pero ¿sabíais que tres años antes de ella había existido ya otra princesa? La precursora fue la diosa de la primavera, conocida en la mitología grecolatina como Perséfone o Proserpina.
pERSÉFONE

En este caso se cuenta la historia de Perséfone, hija de Ceres y Júpiter. Para la cultura clásica fue una deidad de vida, muerte y resurrección y su mito pretende explicar el origen de las estaciones.
El mito cuenta que Venus envía a su hijo Cupido para que acertase a Plutón con una de sus flechas. Proserpina se encontraba bañándose en un lago, jugando con algunas ninfas y recogiendo flores cuando Plutón surge del volcán Etna y la rapta para casarse con ella y vivir juntos en el Hades, del que era gobernante. Así pues, Proserpina se convierte en la Reina del Inframundo.
hISTORIA

La historia comienza con Perséfone danzando por el campo, seguida por animales y flores también bailando.
Además la acompañan unos pequeños seres que igualmente cantan y bailan a su alrededor (posibles referentes de los Siete Enanitos del primer largometraje Disney).

La diosa concluye su camino sentándose en su trono mientras los animales y las flores prosiguen alegremente su danza y unas aves le colocan una corona en la cabeza.

En este momento, Hades, con una clara estética de diablo del imaginario cristiano, emerge de la tierra con una larga carcajada y sus demonios ahuyentan a los amigos de Perséfone, dejándole el campo libre para raptar a la diosa.


Él la lleva a los infiernos, donde los demonios bailan alrededor de los fuegos, mientras otro toca un órgano infernal.
En estas escenas es remarcable el uso magistral que se hace de las sombras, un añadido importante que otorga a la escena una atmósfera diferente.
A pesar de contar con todas las riquezas, Perséfone está comprensiblemente deprimida, alejada del mundo donde vivía que se ha convertido, en su ausencia, en un páramo helado, nieva y los enanos se mueren de frío. Esta circunstancia disgusta a Plutón, que le pregunta qué puede hacer para contentarla.

Ella le pide volver a la tierra, y Hades le permite hacerlo, siempre y cuando regrese al Inframundo para vivir a su lado durante seis meses.
Este mito será pues la explicación que los grecolatinos encontrarán al paso de las estaciones: la primavera y el verano que tiene lugar mientras Perséfone está en la superficie y el invierno y el otoño, cuando ella vive en el Infierno con su esposo.
Es clave destacar que, a diferencia de princesas Disney posteriores como Blancanieves, La Bella Durmiente o Cenicienta, Proserpina consigue salvarse ella misma, ya que no aparece ningún príncipe, ni se da ningún deus ex machina que la rescate, sino que por sí misma hace un pacto inteligente con Hades para poder escapar del Inframundo, al menos unos meses del año.